Grave crisis planetaria, Francisco a los cristianos: trabajemos por la casa común

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En la audiencia general en el Aula Pablo VI, el primero de septiembre, el Papa recordó que hoy comienza el Tiempo de la Creación 2021 y anunció un Mensaje preparado con el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

En estos tiempos de “grave crisis planetaria”, el Tiempo de la Creación que comienza hoy con la Jornada Mundial de Oración por la Creación es una oportunidad para que los cristianos de “diferentes confesiones” recen y trabajen “por nuestra casa común”. Con esta reflexión en la audiencia general en el Aula Pablo VI, el Papa Francisco recuerda el tradicional momento ecuménico que cada año nos exhorta a renovar nuestra relación con Dios y con todo lo que nos rodea, anunciando un próximo mensaje preparado con el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Canterbury Justin Welby.

Hoy celebramos la Jornada Mundial de Oración por la Creación: es el comienzo del Tiempo de la Creación que terminará el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. Este año el tema es: “¿Un hogar para todos? Renovando el Oikos de Dios”. Con el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Canterbury Justin Welby hemos preparado un Mensaje que saldrá en los próximos días. Junto con nuestros hermanos y hermanas de diferentes denominaciones cristianas estamos rezando y trabajando por nuestra casa común en estos tiempos de grave crisis planetaria.

Una delegación de un centenar de personas del Movimiento Laudato si’ estuvo presente en la audiencia general, precisamente para celebrar el inicio del Tiempo de la Creación, cuyo símbolo este año es la Tienda de Abraham, que pretende representar el compromiso de salvaguardar un lugar para todos los que comparten la casa común. Con una referencia a Abraham y al Libro del Génesis, la invitación del Movimiento nacido en 2015 es a colocar una tienda de campaña en los jardines como signo de hospitalidad para los excluidos, orando con y por los más vulnerables de cada comunidad, en el signo de un compromiso para crear un hogar para todos.

El testimonio

Entre los presentes en el Aula Pablo VI estaba Daniela Manna, animadora de Laudato si’ y animadora comunitaria del Proyecto Policoro de la CEI para la diócesis de Lungro, una de las comisarias de la tienda ofrecida a Francisco. En Civita, en la provincia de Cosenza, dirige talleres de reciclaje creativo para jóvenes y personas con capacidades diferentes, encuentros temáticos sobre medio ambiente, salud y personas vulnerables.

Escuchar al Pontífice, dijo a Vatican News, fue una “gran emoción” porque, “de hecho sus palabras abrieron el Tiempo de la Creación”. “Al final de la audiencia, un niño de nuestra grupo Laudato si’ entregó al Papa nuestra pequeña tienda, presentándola como nuestra ‘casa común’ y Francisco dio su bendición”.

Restituir la hospitalidad

Daniela destaca que en la comunidad de Civita,  “simplemente se ofrece hospitalidad”.

Nosotros los Arbëreshë -afirma- llegamos a Italia a finales del 1.400; éramos un pueblo que escapaba y necesitábamos ser acogidos. Fuimos recibidos y ahora restituimos esa hospitalidad no sólo a los muchos turistas que vienen a Calabria, sino también a los migrantes y a los vulnerables, por lo que somos muy activos en el ámbito social”.

Las mujeres que han colaborado en la confección de la tienda donada al Papa en el plazo de una semana, son casi todas solicitantes de asilo alojadas en el segundo centro de acogida de Civita. “Les ayudamos en su vida diaria, si tienen dificultades estamos a su lado, cualquier pregunta que nos hagan intentamos responderla”, desde un viaje en coche hasta un problema de salud.

Mayor atención al territorio

El Papa ha instado a los cristianos a rezar y trabajar por la casa común, un llamamiento que para Daniela significa también prestar mayor atención al territorio. “Frente a los peligros de la explotación, observa, “intentamos que sea lo más natural posible, fomentando el reciclaje, la recogida selectiva de basuras” y, sobre todo, “apostamos por la educación de los niños, ellos son la futura generación que realmente puede hacer más”. Daniela acaba de regresar del Camino Laudato si’ organizado por el Proyecto Policoro, unos 150 km a pie en Lucania, Italia.

“Fue una experiencia físicamente exigente, pero fue enriquecedora a nivel humano, incluso con gente que no conocía: juntos nos encontramos viviendo la Creación, en una conexión entre nosotros y lo que nos rodea”, concluye.